jueves, 8 de enero de 2015

Charlie Hebdo: Libertad de Expresión y Violencia Simbólica


Izquierda Arriba: Imagen publicada por Nicolette van Dam. Izquierda Abajo: Tweet del Senador Colombiano Álvaro Uribe. Derecha: Publicación de Charlie Hebdo. Fuente: Google

El “mundo libre” se conmueve ante el asesinato de 10 integrantes del semanario francés Charlie Hebdo y 2 policías por parte de un grupo no identificado que –según versiones- reivindicaba el respeto a Mahoma y el Islam.

Aunque es condenable e injustificable el asesinato del equipo de colaboradores del semanario, internacionalmente se ha impulsado un discurso tendiente a exaltar los valores capitalistas occidentales y de calificar a quienes no los comparten como “bárbaros”, “salvajes” y “terroristas”, desconociendo –consiente e inconscientemente- la diversidad étnica y cultural existente en el mundo y la compleja situación política y social por la que atraviesan las naciones y los pueblos musulmanes.

El chiste y la rabia inconsciente

El psicoanálisis plantea que el chiste es una forma inconsciente de expresar sentimientos -de amor o rabia- que se encuentran reprimidos por el ser humano, los cuales implicarían un riesgo al ser expresados de forma directa[1], formas sutiles que se utilizan para expresar sentimientos que no son bien vistos socialmente. Cabe aclarar que el chiste cumple también con una función terapéutica de liberarse de sentimientos hostiles sin llegar a la agresión física del otro, pero también existen casos en los cuales el sentimiento agresivo desplaza al sentido cómico.

Violencia Simbólica

Todo proceso de dominación y colonialismo se sustenta en el uso de la violencia física y la violencia simbólica, entendida esta última como un tipo de violencia indirecta ejercida sobre los sujetos, tendiente a habituar, naturalizar y reproducir valores y prácticas dominantes, estableciéndolas como visión de mundo[2], para lo cual elementos como la educación, la publicidad, las artes, el periodismo y el humor juegan un papel importante. La violencia ejercida en el plano cultural apunta al desconocimiento y al desprecio de todo lo que sea diferente al pensamiento dominante, considerándolo como “inferior”, “subdesarrollado”, “dictatorial” y sobre todo, una amenaza para la existencia de la “libertad de expresión” y la “democracia”.

Occidente y la “amenaza” del Mundo Islámico

Desde la década del 90 el Mundo Islámico, y en particular la región conocida como Oriente Medio y el Norte de África, ha sido blanco de numerosas agresiones por parte de países occidentales, alentados por la desaparición de la Rusia Soviética y la apertura hacia nuevos mercados y fuentes de recursos naturales. Guerras como la del Golfo Pérsico en 1990, la Guerra de Afganistán en 2001 (apoyada por Francia) y la mundialmente repudiada Guerra de Irak en 2003, la cual se justificó en una “pequeña broma” de George W. Bush sobre la existencia de armas de destrucción masiva en manos de Sadam Hussein[3], sumado esto a los bombardeos efectuados por Estados Unidos en Siria, Pakistán, Yeman, Somalia, Libia, Irak y Afganistan justificados en la guerra contra el grupo terrorista Estado Islámico y reductos de Al Qaeda[4]. Occidente dice combatir el “fundamentalismo”, la “tiranía” y la “opresión” en Medio Oriente, tan sólo para aplicar su “fundamentalismo capitalista”, el de la libertad y la democracia sólo para quien pueda pagarlas.

La discriminación no es un chiste

Francia es uno de los países de Europa que concentra la mayor cantidad de población musulmana emigrante, la cual asciende a 5 millones de habitantes[5], quienes no sólo enfrentan problemas como el creciente desempleo juvenil que perjudica al 18% de la población joven extranjera[6]. Desde mediados de la década del 2000 inician protestas de jóvenes musulmanes que denuncian discriminación laboral por parte de las empresas y empleadores, violaciones a su libertad de expresión a partir de la aplicación de la “Ley Francesa de Laicidad” que les prohíbe el uso del velo Islámico en las Escuelas Públicas y constantes ataques que sufren por parte de grupos fascistas. La situación se agrava en el año 2005 con el asesinato por parte de la Policía de dos jóvenes musulmanes, lo que produjo un levantamiento juvenil[7] conocido como la “intifada de París”.

El particular humor de Charlie Hedbo

Ante todo, Charlie Hebdo es una publicación de humor político, eso no hay que negarlo, sin embargo, al realizar una revisión del material gráfico que contiene la publicación (aunque la página oficial se encuentra cerrada –no sé si en símbolo de protesta o para evitar ataques electrónicos-) se evidencia una tendencia editorial hacia la crítica del Islam más allá de sus mitos fundacionales, sus líderes espirituales o el integrismo islámico –la corriente del Islam detrás de las amenazas-, sino que ridiculizaba a las víctimas de los conflictos en Medio Oriente y quienes se rigen por la Sharia (Ley Islámica), desconociendo que esta cuenta con diversas interpretaciones. Ejemplos de esta línea editorial se pueden ver en las caricaturas sobre las mujeres víctimas de esclavitud sexual por parte del grupo terrorista “Boko Haram” en Nigeria y sobre los levantamientos populares en Egipto en 2011. El carácter fuertemente ofensivo de las caricaturas frente al pueblo musulmán fue repetidamente rechazado por inmigrantes en toda Europa y varias partes del mundo que rechazaban que no se diferenciara entre el integrismo islámico y el resto de la comunidad islámica global. Actualmente, caricaturistas semanario colaboraron con una caricatura para el libro “Sumisión”, el cual relata una historia ficticia sobre la elección de un presidente Musulmán en Francia en 2022, el cual ha sido criticado por el periódico Liberación de Francia por  hacer apología a las ideas de extrema derecha, de cara a las elecciones de 2017[8].

A manera de “conclusión”

La libertad de expresión y la sátira política son ideas superficialmente comprendidas e interpretadas de acuerdo a conveniencias políticas y económicas, en el caso de Charlie Hebdo se observa que el humor es reiteradamente desplazado por la agresión hacia el Islam entendido como una cultura, aunque sus editores afirmaran que sólo se trataba de críticas hacia la religión, lo cual resulta una conducta de tipo racista que ha contribuido y seguirá contribuyendo a la discriminación de migrantes musulmanes en Francia y Europa. Aclaro que con este planteamiento no estoy justificando el asesinato de los integrantes de la masacre.

La alta migración de musulmanes hacia Europa sólo es consecuencia de las políticas de guerra y saqueo económico que las potencias occidentales han implantado en las naciones de Oriente Medio y de África, las cuales se justifican en el apoyo a la “democracia” y el “desarrollo” en los países “atrasados”, promesas que poco o nunca se cumplen.

Si bien la cultura islámica se basa en tradiciones y prácticas que son consideradas por gran parte del mundo como infractoras a los derechos humanos, y el integrismo islámico sea un problema de seguridad en los países musulmanes, incluso internacionalmente, la identificación y resolución de esos problemas concierne únicamente a estos pueblos, son sus problemas internos y de esa manera deben resolverlos.

Muchas veces nos hemos sentido agredidos por comentarios y publicaciones “humorísticas” que nos discriminan y estigmatizan por cuenta de nuestra nacionalidad, grupo étnico, género o clase social, lo cual nos ha llevado a cuestionar los límites entre la libertad de expresión y la violencia simbólica, de la cual no sólo se alimenta el humor, también la política, la economía y la cultura en general. Lamento la respuesta violenta de los extremistas islámicos, así como de los manifestantes que en la noche de hoy agredieron a un joven marroquí en Paris o los ataques que han sufrido las mezquitas en Francia a lo largo del día. Algo que también lamento es el oportunismo de los grandes medios de comunicación de todo el mundo, que con gran descaro se solidarizan con la “libertad de expresión”, cuando en sus propios países son quienes amasan grandes fortunas a partir de la desinformación, el miedo y el odio a todo lo diferente al pensamiento dominante.


REFERENCIAS

[1] Ver: “Análisis del Bromear: A cien años de El chiste y su relación con el inconsciente de Sigmund Freud” de M.E. Orellana Benado
[2] Ver: “Fundamentos de una teoría de la violencia simbólica” de Pierre Bordieu y Jean-Claude Passeron.
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martes, 6 de enero de 2015

Alive in the Concrete: Resistiendo al gris del cemento

Antifa Lab. Fuente: Alive in the Concrete


Los últimos cinco años en Grecia no sólo se ha vivido un duro proceso de ajuste fiscal impulsado por el FMI que ha traído privatizaciones, recortes de derechos laborales, desahucios, desempleo y pobreza; también ha experimentado la explosión del movimiento graffiti y street art, principalmente en su capital, Atenas.

“Alive in the Concrete” es un pequeño documental que da cuenta de la evolución de la práctica del graffiti y el street art en el país Helénico, en el cual no sólo se desarrolla como corriente artística y contracultural, sino también como un arma de comunicación y denuncia frente a la difícil suituación económica, política y social.

A diferencia de documentales como The Wake Up Call, este trabajo muestra una escena con mayor diversidad en cuanto a la técnica y el concepto, aunque conservando una fuerte carga política, en una ciudad en la que un grupo de mujeres y hombres que pintan paredes es tan solo un problema menor.

Dirección, Producción, Fotografía y Edición: George Gounezos
Edición de Sonido: Vasilis Zlatanos
Subtítulos: Chronis Constantinos, Patrikos Constantinos



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